Ronda aparece “enriscada en la sierra, como una prolongación natural del paisaje” Desde su atalaya rocosa, la ciudad contempla la Sierra de las Nieves y la Sierra de Grazalema, parques que poseen una gran riqueza natural, con infinidad de especies animales y vegetales, casi únicas en el mundo, como el pinsapo o el quejigo de montaña. Fue íbera, romana, musulmana y cristiana, pero fueron los árabes los que la dotaron de mayor esplendor.

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Las señales más antiguas de vida humana cerca de Ronda se pueden encontrar en la Cueva de la Pileta. Descubiertas en 1905 y declaradas monumento nacional. Ahí se encuentran magníficos murales de caballos, cabras y peces, que datan del paleolítico.  Acinipo, también llamada “Ronda la vieja’, conserva un destacado anfiteatro y las termas del primer asentamiento romano de la zona. Está a 20 kms de la actual ciudad de Ronda y se puede visitar.

Casi 800 años de dominación musulmana dejaron su huella en Ronda. Su muralla la convirtió en ciudad inexpugnable de Al-Ándalus. Las puertas de entrada a la antigua medina aún están en pie y daban salida hacia los molinos de harina y aceite, los huertos o el cementerio, de ahí sus nombres. El agua es uno de los elementos fundamentales en la cultura árabe. El palacio construido en el siglo XIV que perteneció a un rey taifa, conocido como La Casa del rey Moro, oculta hermosos jardines con canalizaciones de agua, diferentes especies botánicas, preciosas terrazas que se asoman al barranco y su gran secreto, el acceso a La Mina de Agua.  Los Baños Árabes de Ronda son los mejores conservados de la Península Ibérica. Fueron construidos en el siglo XIII. Se mantienen en muy buen estado con arcos de herradura y bóvedas de cañón que se abren al cielo en preciosos tragaluces con forma de estrella.              

Paseando por sus calles encontraremos numerosas plazas, templos y palacios con varios estilos superpuestos, como el Palacio de Mondragón, construido en el siglo XIV de Patio árabe y arquitectura renacentista o la Iglesia Mayor de Santa Ana que presenta, en el exterior una mezcla de estilo renacentista y gótico y en el interior se añade el barroco.

En el siglo XVI, Felipe II fundó La Real Maestranza de Caballería de Ronda. La Plaza de Toros, una de las más antiguas de España, está considerada la cuna de la tauromaquia. Las pinturas de Goya reflejan los trajes vinculados a los festejos taurinos. Las Corridas Goyescas de Ronda conservan, actualmente, ese atuendo de majas con mantilla y toreros con fajín y redecilla.

Con un patrimonio cultural rico y diverso, Ronda es una ciudad con alma. Musa de escritores. Inspiración de poetas, de majas con mantilla y toreros de Goyescas. Ronda es ese rincón de héroes-bandoleros, aquellos bandidos escondidos en la Serranía que las leyendas convirtieron en héroes románticos. Todo el peso de la historia convive con la vida contemporánea de sus habitantes. Hay una buena oferta de restaurantes, (uno posee dos estrellas Michelin), tiendas y terrazas para degustar y numerosas bodegas de vinos autóctonos muy interesantes.

Al borde de la cornisa del Tajo, se encuentra un precioso paseo arbolado creado en el siglo XIX. Avenidas repletas de árboles y diferentes especies botánicas conducen hasta el mismísimo borde del abismo. Una impresionante balconada se asoma a la Sierra de Ronda y permite contemplar las construcciones que parecen colgar del barranco en unos atardeceres inolvidables que atrajeron a numerosos pintores ingleses de la época, muchos de los cuales, se establecieron en esta hermosa ciudad.

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Alojamientos en Ronda: Cortijo Cuevas del Marqués. A 15 minutos de Ronda